«Condeno al Papa y quiero advertirle.
Espero que no vuelva a cometer un error de este tipo», dijo Erdogan en un
discurso ante representantes de la Asociación de Exportadores de Turquía,
transmitido en directo por la cadena NTV.
«Cuando los políticos y los religiosos
asumen el trabajo de historiadores, no dicen verdades, sino estupideces»,
añadió el mandatario turco.
Después de que el pasado domingo el Papa habló
del «primer genocidio del siglo XX» en una misa en conmemoración del
martirio armenio ocurrido hace 100 años, Ankara mandó a llamar a su embajador
ante la Santa Sede y convocó al nuncio apostólico.
«In crescendo».
El tono de la controversia fue aumentando con
el paso de los días y, tras las declaraciones de Erdogan, está claro que Ankara
no tiene intención de bajar el voltaje del entuerto.
Más allá de las repercusiones que esta
posición pueda tener internamente, las polémicas tras las declaraciones del
papa Francisco están aislando a Ankara de Europa. Hoy el Parlamento Europeo
pedirá por ejemplo que Turquía haga cuentas de una vez con su pasado y en
particular con el citado episodio.
El lunes pasado Erdogan había permitido que
sus ministros afrontaran el tema con mucha dureza. Ayer, tomó la palabra en
primera persona en la que representa a su vez para el Papa su primera gran
crisis diplomática del pontificado.
«Ya dije entonces que mientras los
armenios morían en nuestro país, a los otomanos los mataban en otros países,
entre otros por parte de armenios», señaló ayer el presidente turco.
Agregó que «lamento enormemente que el
papa defina como genocidio el sufrimiento de los armenios, junto al de todos
los pueblos de nuestra geografía, con los musulmanes en primer lugar».
«En nuestros encuentros (con el papa) he
visto a un político diferente. No digo un hombre de religión sino a un
político. Pero estas declaraciones lamentablemente reflejan la mentalidad que
ha llevado a la masacre de millones de personas en la historia», dijo
Erdogan en referencia a las Cruzadas.
«Quiero subrayar que no permitiremos que
los hechos históricos se saquen del contexto y se conviertan en una campaña
contra nuestro país», prometió.
Desde Nueva York, el secretario general de la
ONU, Ban Ki-moon, dijo por otra parte por medio de su vocero que la masacre
hace un siglo atrás de los armenios fue «un crimen atroz», evitando
al mismo tiempo referirse al término «genocidio».
Tanto la memoria como la constante cooperación
entre los armenios y los turcos —añadió Ban— debería responder a «la
realidad de los hechos» para poder así «fortalecer nuestra común
determinación para prevenir la reiteración en el futuro de semejantes atroces
crímenes».
De una u otra manera, la prensa turca
considera que la crisis entre Ankara y la Santa Sede no será breve. Diferentes
analistas locales destacan que las polémicas son en realidad funcionales a los
intereses del Partido islámico AKP de Erdogan, en vista de las elecciones
políticas claves en junio. Polémicas como las que están en marcha con el
Vaticano logran recompactar al electorado nacionalista del país. Por lo tanto
—destacaron ayer medios locales— el embajador turco ante la Santa Sede llamado
este fin de semana para consultas a Ankara, regresará al Vaticano solamente
tras ese voto de junio.
Tampoco quedan del todo descartadas nuevas
decisiones por parte del gobierno turco, que podría por ejemplo suspender la
cooperación cultural con el Vaticano. Tras la apertura de este frente crítico
con la Santa Sede, Ankara teme ahora que también el presidente de los Estados
Unidos, Barack Obama, decida reconocer el genocidio de centenares de miles de
armenios masacrados antes del centenario de esa masacre fijado para el 24 de
abril.
Medios locales destacaron que tanto la
embajada turca en Washington como diferentes organismos «están trabajando
intensamente para evitar un escenario de este tipo». Y no faltarían, se
precisa, veladas amenazas vinculadas al hecho que, en el caso de un
reconocimiento, Washington podría perder un aliado clave para los EE.UU. en la
región.
La prensa local cercana al gobierno islámico
siguió por otra parte atacando al papa.
El periódico Takvim afirmó por ejemplo que la
diáspora armenia habría pagado 25.000 millones de dólares a la Santa Sede para
obtener precisamente el reconocimiento del genocidio. Otro medio, el Yeni Akit,
acusó en cambio al mundo cristiano de tener la responsabilidad por numerosos
genocidios por el pasado.
En cualquier caso, la polémica parece tan viva
como hace un siglo para los turcos.
Centenario.
En este caso, la polémica, se inició el
domingo pasado tras el sermón del papa, se produce a 10 días de la
conmemoración internacional del centenario del genocidio armenio, el próximo 24
de abril, y menos de dos meses antes de las elecciones generales turcas.
Algunos historiadores calculan que, entre 1915
y 1923, un millón y medio de armenios murieron directamente por las masacres y
las deportaciones, mientras que otro medio millón se vio forzado a huir al
extranjero.
Turquía no reconoce estos hechos como
«genocidio» sino que los considera «lamentables excesos»
cometidos durante una guerra entre las fuerzas del orden y las milicias
armenias, aliadas de Rusia en la I Guerra Mundial.
No obstante, a pesar de la reiterada negativa
turca la mayoría de los historiadores —incluidos algunos turcos— coinciden en
que las características de la masacre contra el pueblo armenio encaja
íntegramente en la definición que se le da actualmente al término
«genocidio». Y se lo considera el segundo caso más estudiado después
del Holocausto del pueblo judío perpetrado en la II Segunda Guerra por los
nazis.
«El Papa no teme por sí, teme por los
fieles».
El papa Francisco no teme a los
fundamentalistas que amenazan al Vaticano, pero sí por los fieles, dijo
monseñor Georg Gaenswein, prefecto de la Casa Pontificia. «El Papa por sí
mismo no tiene miedo. Lo tiene por los fieles y —subrayó— necesita ciertamente
tomar en serio estas amenazas. El Papa varias veces habló de este problema de
los hombres perseguidos solo porque son cristianos y los matan, queman o
decapitan. Esto concierne a los fieles. Por sí mismo, en cambio, creo que no
tiene ningún miedo de los fundamentalistas».
Francia y el Vaticano chocan en silencioso
litigio.
«Respetado diplomático, católico
practicante, discreto y con experiencia en el Vaticano»: así presenta BBC
Mundo a Laurent Stefanini, designado hace tres meses embajador de Francia ante
la Santa Sede. Sin embargo, el Vaticano mantiene silencio desde entonces, señal
de que no acepta el nombramiento.
La razón, según medios franceses e italianos,
sería la homosexualidad de Stefanini, lo que representa un impedimento
insalvable para el Vaticano. El Gobierno de Francia se niega a rectificar el
nombramiento, lo cual desató un silencioso litigio, ya que no hay declaraciones
oficiales de las partes.
«Laurent Stefanini ha sido nombrado
embajador ante la Santa Sede porque es un diplomático excelente y tiene las
cualidades necesarias», declaró un funcionario francés a BBC Mundo.
«Todavía esperamos una respuesta del Vaticano», añadió este
funcionario.
El diario La Stampa informó que el nuncio
apostólico de París, Luigi Ventura, le pidió a Stefanini su renuncia al puesto
durante un encuentro en febrero pasado. La respuesta del diplomático fue que el
nombramiento era una decisión del Gobierno francés.
Le Journal de Dimanche de Francia asegura que
el rechazo a Stefanini fue resuelto por el papa Francisco.
La Santa Sede bajo amenazas
15/Abr/2015
El País